SANTO DOMINGO, RD (Nelson de la Rosa–Prensa CBPC).- Llámese coincidencia, buena suerteo simplemente muchos años estando cerca de buenos equipos, pero cuando Chevale aparece, las celebraciones suelen andar cerca. Ha sido Campeón en las dos Ligas más importantes de México y también en Venezuela y República Dominicana.
José Valentín Burgos es su nombre, pero a su mamá se le ocurrió combinarlo. De José y Valentín nació Chevale, un apodo que terminó acompañándolo durante toda su vida y que hoy resulta familiar en los equipos por los que ha pasado.
Chevale es bat boy. Esa es su función. Sin embargo, los años alrededor del béisbol le han permitido ganarse un espacio que va mucho más allá de recoger bates y atender las necesidades de un equipo. Se integra al grupo, comparte sus alegrías y derrotas y termina siendo uno más dentro del clubhouse.
Ese recorrido lo ha llevado ya a cuatro Series del Caribe.
“Tengo cuatro Series del Caribe. En febrero de 2017, en Culiacán, Sinaloa, con Mexicali, quedamos en segundo lugar y ganó Puerto Rico en un tremendo juego de extrainnings 1x0. En febrero de 2024, con sede en Miami, fui con los Tiburones de La Guaira, de Venezuela, y quedamos campeones. En febrero de 2025, con los Leones del Escogido, volví a quedar campeón, ahora en Mexicali, mi tierra. Y este año 2026, repetí con los Leones del Escogido y quedamos en segundo lugar. Esa serie fue en Jalisco”.
Ozzie y Pujols
Los campeonatos aparecen rápidamente cuando Chevale reconstruye su historia, pero también los nombres de quienes encontró en el camino.
“Una cosa que nunca se me va a olvidar es haber llegado a una Serie del Caribe donde conocí a Ozzie Guillén y, al siguiente año, haber conocido a Albert Pujols. Es una de las cosas que más he vivido: haber trabajado con dos grandes dirigentes, y que me han querido mucho, como si fuera familia de ellos. La verdad es que me llevo un buen sabor de boca”.
Con Pujols, asegura, la relación continuó fuera del terreno y después de terminados los campeonatos.
“Asi es, con Albert Pujols tengo una gran amistad, un gran compañerismo. Nos mandamos mensajes, nos saludamos, preguntamos cómo estamos, cómo están las familias y todo. Todo bien, gracias a Dios”.
Algo parecido sucede con el venezolano Alcides Escobar.
“Con Alcides Escobar tengo una gran amistad. Es una gran persona, un gran ser humano. Nos hablamos, nos mensajeamos. Es una gran persona y un gran jugador”.
El día que vio a Big Papi
Estar permanentemente alrededor de peloteros no significa que Chevale haya dejado de impresionarse ante determinadas figuras. Una de ellas sobresale cuando se le pregunta quién provocó ese efecto al conocerlo.
“El pelotero que me impresionó mucho al verlo por primera vez fue David Ortiz, el Big Papi. Sabemos que es un jugador conocido mundialmente por su trayectoria y por su actuación en Grandes Ligas. La verdad, una gran persona, y cuando uno lo mira por primera vez, es impresionante”.
Entre los mánagers con los que ha compartido menciona, junto a Guillén y Pujols, especialmente a Roberto “Chapo” Vizcarra y Ramón Santiago.
“La verdad, ellos son grandes mánagers, dan la cara, defienden al jugador y generan respeto. Son grandes personajes. Es un orgullo para mí haber trabajado para ellos”.
Un batazo y un Juego 7
Cuando se le pide escoger un partido especial, su memoria viaja a República Dominicana y no a una Serie del Caribe.
“¡Junior Caminero! Se me quedó bien grabado y nunca se me va a olvidar ese gran batazo por todo el center field de Junior Caminero para definir el juego final de la temporada 2024-2025 entre Leones del Escogido y Tigres del Licey”.
Su recorrido por el Béisbol también puede contarse a través de los objetos que ha ido conservando.
“Claro que sí. Los grandes recuerdos que tengo son pelotas firmadas por jugadores que he conocido en Series del Caribe y en Grandes Ligas”. También tengo fotos con Albert Pujols y con otros peloteros famosos”.
Pero cuando habla de lo que realmente le ha dejado el béisbol, vuelve a las personas y al reconocimiento recibido en diferentes países.
“El ser reconocido por varios países y jugadores mundialmente. Eso me ha llevado a ser una gran persona y me ha dejado un gran recuerdo de todas las grandes Series del Caribe”.
Después de cuatro participaciones podría pensarse que llegar a otra Serie del Caribe comienza a convertirse en rutina. Pero para Chevale ocurre lo contrario.
“La emoción que siento yo al llegar a una Serie del Caribe es mucho mejor cada vez. Se vuelve el mismo entusiasmo, la misma adrenalina, el mismo gusto de volver a estar en una Serie del Caribe”.
Hace muchos años, su mamá tomó José y Valentín y encontró un nombre nuevo. El béisbol terminó encargándose de hacerlo conocido.
Y la historia continúa.
Fotos: cortesía de Chevale