Santo Domingo, RD (Nelson de la Rosa-Prensa CBPC);- La historia del béisbol caribeño suma un nuevo capítulo de orgullo. Ozzie Guillén, el dirigente venezolano que en 2024 protagonizó una de las gestas más memorables de los últimos tiempos, recibirá uno de los máximos honores en las Grandes Ligas: su número 13 será retirado por los Chicago White Sox.
Guillén, símbolo de liderazgo, carácter y pasión, escribió su nombre con letras doradas al frente de los Tiburones de La Guaira. En una misma temporada, logró lo que parecía improbable: poner fin a una sequía de casi cuatro décadas sin títulos en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional y, semanas más tarde, guiar al club a su primera corona en la Serie del Caribe en Miami 2024, devolviendo además a Venezuela a la cima del torneo tras 15 años de espera.
Aquel recorrido no solo significó campeonatos. Representó el renacer de una afición, la reivindicación de una liga y la confirmación de un dirigente capaz de cambiar la historia donde pisa. Pero no era la primera vez que lo hacía.
En 2005, Guillén ya había alcanzado la inmortalidad al conquistar la Serie Mundial con los White Sox, rompiendo una sequía de 88 años sin títulos para la franquicia. Hoy, dos décadas después, esa organización reconoce no solo al estratega ganador, sino al líder que transformó su destino.
Con este retiro de número, Guillén se consolida como una figura única en el béisbol: campeón de Serie Mundial, campeón de Serie del Caribe y protagonista de algunas de las mayores hazañas relacionadas con el fin de largas sequías en el deporte.
Para el Caribe, su historia trasciende estadísticas. Es reflejo de identidad, resiliencia y grandeza. Es la prueba de que los héroes del diamante también nacen en nuestras tierras.
El número 13 dejará de pertenecer al terreno de juego en Chicago, pero seguirá vivo en la memoria de un Caribe que celebra a uno de los suyos: el hombre que detuvo las sequías y convirtió la espera en gloria.
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