SANTO DOMINGO, RD (Nelson de la Rosa–Prensa CBPC).- Los Dodgers, en términos boxísticos, estaban contra las cuerdas. Habían perdido los dos primeros partidos de la Serie Mundial de 1981 frente a los Yankees de Nueva York y una tercera derrota los habría dejado al borde de la eliminación. Entonces, Fernando Valenzuela, un mexicano de apenas 20 años, tomó la pelota y lanzó nueve entradas para conseguir una victoria que Los Ángeles todavía recuerda 45 años después.
Aquel 23 de octubre, ante 56,236 espectadores en Dodger Stadium, el zurdo de Etchohuaquila, Sonora, no tuvo precisamente su mejor noche. Permitió nueve imparables, cuatro carreras, concedió siete boletos y ponchó a seis bateadores. Sin embargo, encontró la manera de mantenerse en el montículo hasta completar una victoria 5-4 que cambió el rumbo del campeonato.
La historia tuvo un momento decisivo en el tercer episodio.
Los Dodgers habían tomado ventaja de 3-0 en la primera entrada, pero los Yankees reaccionaron con dos carreras en el segundo capítulo y otras dos en el tercero, estas últimas impulsadas por un cuadrangular de Rick Cerone que colocó el marcador 4-3 a favor de Nueva York. Y entonces apareció Tommy Lasorda.
Según reseñó MLB.com, el dirigente de los Dodgers caminó hasta el montículo para conversar con Valenzuela, quien atravesaba dificultades para controlar sus lanzamientos, y Lasorda, que acostumbraba comunicarse en español con el mexicano, le aseguró que si no permitía más carreras ganarían el partido.
Valenzuela, quien por entonces hablaba poco inglés, respondió con una pregunta que terminaría formando parte de la historia de aquella Serie Mundial: “¿Are you sure?” (¿Estás seguro?).
Y Lasorda tenía razón.
Valenzuela no permitió más anotaciones. Los Dodgers fabricaron dos carreras en el quinto episodio para recuperar la ventaja y el mexicano se encargó de protegerla hasta el último out.
No fue una demostración de dominio absoluto. Fue una exhibición de resistencia, carácter y confianza de un lanzador que, pese a las dificultades, encontró los recursos para completar el trabajo.
Según los registros históricos de Baseball-Reference, el mexicano enfrentó a 40 bateadores y necesitó cerca de 149 lanzamientos para completar las nueve entradas. Su último out llegó mediante un ponche a Lou Piniella.
La victoria que cambió la Serie Mundial
El triunfo redujo a 2-1 la ventaja de los Yankees y permitió a los Dodgers recuperar la confianza. Los Ángeles ganó los siguientes tres encuentros y conquistó el campeonato en seis partidos, completando una remontada que comenzó con la resistencia del joven lanzador mexicano.
Aquella fue la única presentación de Valenzuela en una Serie Mundial, pero resultó suficiente para dejar una huella duradera en la historia de la franquicia.
La temporada de 1981 ya había convertido al sonorense en un fenómeno deportivo y cultural. Aquel año se convirtió en el primer jugador de las Grandes Ligas en ganar los premios Cy Young y Novato del Año en una misma campaña.
Del campeonato de 1981 a la Serie del Caribe
La historia de Fernando también tiene un capítulo destacado en el béisbol caribeño, pues apenas unos meses después de conquistar la Serie Mundial, Valenzuela participó como refuerzo de los Naranjeros de Hermosillo en la Serie del Caribe de 1982, celebrada precisamente en la capital sonorense.
Posteriormente regresó al clásico regional en 1993, con los Venados de Mazatlán, y en 2001 nuevamente con Hermosillo, cuando tenía 40 años.
En total participó en tres Series del Caribe y terminó invicto, con balance de 1-0 y efectividad de 1.05. Su trayectoria fue reconocida en 2013, cuando ingresó al Pabellón de la Fama de la Serie del Caribe, confirmando el vínculo de una de las mayores figuras mexicanas de todos los tiempos con el béisbol invernal de la región.
El nombre de Valenzuela permanece además unido a Hermosillo, cuyo estadio lleva su nombre desde 2023 y será escenario de la Serie del Caribe de febrero de 2027.
Cuarenta y cinco años después de aquella victoria ante los Yankees, la actuación conserva una enseñanza deportiva: Fernando Valenzuela no necesitó lanzar el partido perfecto. Necesitó resistir, confiar en su brazo y conseguir 27 outs.