Santo Domingo, RD (Nelson de la Rosa/Prensa CBPC);- En las horas previas al inicio de las acciones del Grupo A en el Clásico Mundial de Béisbol 2026 con sede en Puerto Rico, el Municipio de San Juan, representado por el Alcalde Miguel Romero, develó en el Estadio Hiram Bithorn el mural en mosaico “Eternos”, una obra del artista puertorriqueño Roberto Biaggi Irizarry que rinde homenaje a grandes figuras del béisbol boricua y caribeño y a los jugadores exaltados al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown.
La pieza artística honra a Roberto Clemente, Orlando “Peruchín” Cepeda, Roberto Alomar, Iván “Pudge” Rodríguez, Edgar Martínez y Carlos Beltrán. El mural también reconoce al pionero Hiram Bithorn, primer puertorriqueño en jugar en las Grandes Ligas en 1942, así como al exreceptor Yadier Molina, considerado uno de los principales candidatos a convertirse en el próximo puertorriqueño en ingresar al Salón de la Fama cuando sea elegible en 2028 y dirigente del team Rubio que representa a Puerto Rico en el WBC 2026.
Las figuras representadas en el mural también tienen un lugar destacado en la historia de la Serie del Caribe. Roberto Clemente fue campeón en Caracas 1955 con los Cangrejeros de Santurce; Roberto Alomar y Edgar Martínez conquistaron el título con los Senadores de San Juan en 1995, mientras que Alomar también incluye en su palmarés el título de Hermosillo 1987 con los Criollos de Caguas.
En el plano individual, Clemente integró el Equipo Todos Estrellas en San Juan 1958; Alomar y Martínez lo hicieron en San Juan 1995; Carlos Beltrán fue seleccionado en Culiacán 2001 y Yadier Molina, quien también ha sido dirigente en SDC, fue escogido como mejor receptor en Mazatlán 2021. Además, Alomar fue el Jugador Más Valioso de la Serie del Caribe de 1995.
En reconocimiento a tan destacadas actuaciones, Clemente, Alomar y Martínez también forman parte del Pabellón de la Fama de la Serie del Caribe, reafirmando su legado en el clásico caribeño.
El mural, titulado “Eternos”, presenta una composición abstracta inspirada en la forma del diamante de béisbol, recreando a través de sus líneas y colores elementos como la tierra del infield, la grama y la intensidad propia del juego. La obra fue elaborada en mosaico con fragmentos de cerámica, una técnica que aporta relieve y durabilidad, y que a la vez simboliza la fortaleza y resiliencia que han marcado la historia del béisbol puertorriqueño.
Fotos: Baseball Fogueo (Facebook) / Gabriel Quiles